-Entra, entra. Ahora sale, que creo que ya está por lo menos vestida.
Su madre entró.
-Nieves, ha venido otra vez tu amigo del gorro.
-Carlos.
-Sí.
-Oye David.- Dijo Nieves volviendo al teléfono, te dejo, ahora te llamo, ¿Vale? Un beso.
-Un beso...
Nieves colgó y se fue al comedor dónde esperaba Carlos.
-Buenos días.- Dijo sonriendo.
-Que madrugador.
-Un poco, ya sabes.
-Te ha dado tiempo ha ponerte un gorro a juego y todo.
-Es que no me he peinado.- Dijo sonriendo.
-Bueno, ¿Qué querías?
//En otra casa//
-Pues ale, adiós.- Concluyó Laura colgando. Lanzó la Blackberry contra la cama.- Idiota...
Cogió la chaqueta vaquera y las llaves, el MP3 (por fin cargado) y salió a la calle con la escusa de "ir a comprar un libro que habían pedido en la clase de literatura".
Cuando ya llevaba unas cuantas canciones se encontró a Álvaro haciendo footing.
-Buenos días.
-No sé que les ves de buenos.- Dijo sin pararse.
-¿Y esa mala leche?
-¿Mala leche? ¿MALA LECHE? ¿QUIÉN ESTÁ DE MALA LECHE?
-Nadie nadie...
Supiró y le miró.
-Es Blas, hemos discutido.
Álvaro no dijo nada. Por su mente pasó el beso del viernes y esperó con toda su alma que Laura no se lo hubiera contado.
-¿Quieres hablarlo?.- Se limitó a decir.
//En casa de Nieves//
-No hace falta que te maquilles, que manía tenéis las chicas.- Se quejaba Carlos apoyado en la puerta del baño.- Sólo vamos a dar una vuelta.
-¿Y qué?
-Nada, nada. Pero no tardes mucho.
-¿Quieres que te pinte yo a ti los labios? ¿Rojo pasión, quizá?
Nieves no esperó respuesta.
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